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de las tecnologías y su relación con la cultura y la educación.



jueves, 27 de septiembre de 2012

La educación prohibida

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Manejar referencias sobre la situación de la educación es una cuestión necesaria para cualquier sociedad. Inmediatamente hay que añadir que la realidad educativa es muy diversa, en función de las muchas situaciones distintas en las que se desarrolla. La educación necesariamente se vincula a la defensa de diferentes tipos de valores, y por tanto siempre asume un cierto carácter utópico. Esto hace que su gestión  habitualmente resulte insatisfactoria y las políticas que la rigen sean criticables. En un sentido muy genérico, cabe decir que la educación en el mundo se ha expandido, sus medios han mejorado y el acceso a la información ha cambiado radicalmente con la presencia de las tecnologías digitales. Sin embargo, también de manera generalizada existe insatisfacción con las instituciones educativas, sus políticas son criticadas y se habla muy frecuentemente del fracaso de la educación como institución social. Es el caso de España, un país desarrollado y reconocido, pero con un sistema educativo que aporta referencias preocupantes por sus tasas de abandono y fracaso escolar, con un creciente malestar de sus docentes y con pérdida de credibilidad.

Con las cada vez mayores facilidades de acceso que ofrecen las tecnologías, podemos ver desde hace poco tiempo en Internet un documental titulado La educación prohibida, se trata de una película de larga duración (más de dos horas) que presenta un análisis crítico del modelo escolar más convencional y sin duda extendido. A esa escuela anacrónica opone el documental una serie de recetas entre el reformismo pedagógico y la desescolarización, que suponen respuestas superficiales a los grandes retos de la educación. Hay que reconocer que no hay respuestas fáciles. Sin duda cae en su metodología narrativa, algo trivial, en muchos de los errores que supuestamente critica. Confunde conceptos y desarrolla un discurso demagógico y repetitivo por momentos. No cabe duda que este documental visibiliza el descontento que la educación genera, socialmente, por sus carencias y las contradicciones en las que caen los responsables políticos, que no hacen lo que dicen. También deja constancia de la aspiración de muchos educadores en su afán por encontrar respuestas a los retos educativos.
  
El recurso a los formatos audiovisuales es un rasgo de nuestros tiempos cibernéticos y es lógico que el mundo de la educación recurra a ellos. Tenemos ejemplos de películas, preferentemente de producción europea, que en formato documental o de ficción han abordado la educación como tema de análisis y reflexión, de manera útil y sugerente. No es el caso de La educación prohibida.