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domingo, 12 de diciembre de 2010

José Val del Omar, un cineasta oculto

José Val del Omar (1904-1982) es un cineasta español prácticamente desconocido. Una exposición que actualmente presenta el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid, titulada: ‘desbordamiento de Val del Omar’ (octubre 2010 – febrero 2011), de visita obligada para todos los interesado por la historia del cine español, permite un acercamiento preciso al personaje y a su obra. Nacido en Granada a principios del siglo XX, su perfil responde a un creador que consideró el cine como un arte mayor, al dedicarse a este medio con pasión, explorando sus posibilidades expresivas. Su obra es exigua, si consideramos las películas que han llegado hasta nuestros días. Por tanto, hablamos de un cineasta excéntrico en el marco de una cinematografía, poco dada al experimentalismo como la española. Desde finales de los años veinte, Val del Omar participó en diversas iniciativas relacionadas con el cine educativo. Al establecerse en Madrid trabó relación con círculos de la cultura cinematográfica y la educación progresista. Desde 1930 formó parte del Comité Español de Cinema Educativo. En 1932 comenzó a trabajar en las Misiones Pedagógicas, presididas por el maestro Manuel Bartolomé Cossío. Fundadas inmediatamente después de proclamarse la Segunda República, esta iniciativa pretendía llevar la cultura a los pueblos más aislados de la España rural, mediante bibliotecas ambulantes, el museo del pueblo con copias de pinturas de los grandes artistas, representando obras de teatro y proyectando películas. Como es sabido en esta iniciativa de divulgación de la cultura colaboraron personas de la talla de Luis Cernuda o Federico García Lorca. El legado artístico de Val del Omar está constituido sustancialmente por sus dos obras maestras Aguaespejo Granadino (1953-1955) y Fuego en Castilla (1957-1960). Val del Omar se refirió a estas películas como cinegrafías libres, documentales abstractos o elementales, que trataban de reflejar el duende de España. Estas dos obras dio en llamarlas Val del Omar ‘Elementales’. Con este término aludía a los elementos de la naturaleza (agua, fuego, tierra), pero también quería hacer referencia a su carácter primigenio. Estos dos ‘elementales’ dedicados a Andalucía y Castilla dan forma al planteamiento formulado en El mensaje diafónico de Granada, una pieza sonora concebida en forma de Auto Sacramental Invisible, que Val del Omar presentó en el Instituto de Cultura Hispánica en 1952. A estos dos documentales siguió un tercero titulado Acariño Galaico, que rodó en 1961, dedicado a Galicia, pero que nunca llegó a editar de manera definitiva. Para ampliar esta información puede consultarse el artículo publicado en la revista Encadenados.

3 comentarios:

Pedro Jiménez dijo...

Estimado Juan de Pablos, participo en el catálogo de la exposición de Val del Omar con un texto sobre su planteamiento pedagógico. Lo he publicado aquí http://www.zemos98.org/eduex/spip.php?article149


Un saludo!!
Pedro Jiménez
ZEMOS98

Maria Teresa dijo...

Hola Juan: como siempre excelente aporte para la discusión.
Se trata de poner en foco la igualdad y la calidad del sistema educativo. Miremos también la calidad de la formación docente y las competencias directivas que necesitamos para los nuevos sujetos de la educación.
Coincido que hace falta contextualizar los resultados de las evaluaciones internacionales pero que también se hace imprescindible diseñar las estrategias políticas para implementar una educación de calidad.
un abrazo desde Argentina
Teresa

Maria Teresa dijo...

Estimado Juan de Pablos: coincido en la importancia de contextualizar los resultados de las pruebas internacionales de evaluación. Es imprescindible también hacer foco en la formación docente y en las competencias directivas para lograr sistemas educativos de calidad y con igualdad. Sin estrategias políticas orientadas a un proyecto democrático y de justicia, nuestros países no podrán achicar las brechas socioeconómicas y culturales. Para eso la información que nos aportan las pruebas internacionales pueden ser uno de los insumos, pero no los únicos.
Dediquemos también esfuerzos en pensar la evaluación como un insumo para tomar mejores decisiones tanto a nivel del aula como de las administraciones educativas.
Como siempre, tus aportes nos sirven para seguir pensando y profundizando el debate por una educación justa y de calidad.
un abrazo
Teresa