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de las tecnologías y su relación con la cultura y la educación.



lunes, 12 de abril de 2010

Oriente y Occidente dialogan sobre Educación emocional

El pasado mes de diciembre se celebró en Washington D.C. un Congreso denominado "Educando a los ciudadanos para el siglo XXI". Se trataba de poner en común ideas sobre la educación, provenientes de diferentes tradiciones o culturas. La finalidad era preguntarse hacia dónde deben evolucionar los sistemas educativos para formar a ciudadanos capaces de afrontar los retos de este nuevo siglo. Lo llamativo en este caso, es que se ha propiciado un diálogo entre la tradición racionalista occidental y la tradición contemplativa oriental. Se ha abordado la importancia del aprendizaje social y las emociones y de su educación durante la infancia. Resulta relevante la faceta de cómo se forman los profesores en estas dimensiones. El programa Redes de Televisión Española, dirigido por el divulgador científico Eduard Punset, ha dedicado una de sus emisiones a este Congreso, entrevistando a algunos de sus participantes. Ambos enfoques contrastados parecen coincidir en la importancia del aprendizaje social y emocional. El programa titulado Meditación y Aprendizaje supone una interesante síntesis de lo aportado en el citado Congreso de Washington, especialmente útil para los formadores y educadores. Mediante las diferentes entrevistas realizadas se accede tanto a ideas fundamentales como a propuestas concretas y técnicas para destacar el papel de las emociones y las necesarias habilidades para manejarlas. En último término, se trata de que desde el punto de vista educativo es muy relevante asumir que se aprende a ser más felices, más responsables, más cooperativos.

4 comentarios:

Gabriela Mariel Spadoni. dijo...

Sin dudas Juan que la educación emocional es muy importante. Fijate que en encuestas realizadas a estudiantes en cuanto a qué les interesa más en un profesor, destacan la buena relación personal, el buen trato a nivel humano antes que lo que saben de determinado campo o cómo enseñan.

Para seguir profundizando en el tema.

Gracias por compartirlo; Saludos!

Carlos G.P. dijo...

Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
“Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos...
Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
       Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
Su título es: “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“. En él se plantea un modelo educativo que se basa en descubrir la fuerza interior.
       Hoy puede ser ciencia ficción...tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar...hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
                                                                                                    Carlos González
P.D Mi blog es: www.ladanzadelavida12.blogspot.com
* El libro se puede descargar en mi blog
Puede ver mis vídeos:
“Educar más allá de las creencias: liberando al corazón” en la dirección siguiente: http://vimeo.com/9374224
“Educación y Nuevo Paradigma Científico” en la dirección: http://vimeo.com/10085584

Nayara dijo...

Este artículo tiene mucha razón, no podemos dejar a un lado una educación tan importante como es la educación emocional. Los docentes deben de ser capaces de formar a sus alumnos para que sean ellos mismos los que van creando su propia vida y van alcanzando sus metas propuestas, para ello los docentes, antes que docentes deben de ser personas. Con esto me refiero, que es necesario establecer una relación personal de docente hacia el alumno para que así el alumno tenga la confianza de poder ir desarrollándose.
Nayara 3º de Pedagogía.

Raquel Lozano dijo...

Estoy de acuerdo con la importancia de la educación emocional. En muchas ocasiones estamos acostumbrados a reprimir lo que sentimos en ciertas situaciones, por miedo a que se vea destruida esa "barrera" que impide que los demás nos conozcan un poco más, pensamos que de esta manera somos menos vulnerables. No debemos de ver la experimentación de sentimientos como una amenaza sino como una oportunidad para conocernos mejor. En consecuencia, es necesario educar en la gestión y regulación de las emociones. Expresar lo que sentimos o pensamos nos ayuda a avanzar hacia el éxito, tener un mejor autoconcepto y mayor autoestima, en vez de reprimirnos y frustrarnos.